Carmen Portillo Martínez nació en El Salvador. A través de sus propias pruebas y tribulaciones, superó muchos obstáculos en su vida que la llevaron a convertirse en una persona extraordinaria. Carmen fue bendecida no solo con pómulos y belleza asombrosos, sino también con determinación, ambición y amor. Ser una mujer de negocios exitosa en El Salvador la llevó no solo a poder mantener a su familia, sino que también la inspiró a querer brindarles a sus hijos una vida mejor con más oportunidades. Con la bendición de Dios, pudo viajar y migrar con su familia a los Estados Unidos y comenzar una nueva vida. Con perseverancia, pudo continuar usando su conjunto de habilidades orientadas a los negocios para prosperar en su nuevo hogar y regalar a su familia una vida mejor. No existe un individuo perfecto, pero una madre solidaria y fuerte como Carmen, pocos se acercan. Fue una luchadora en todo lo que hizo y vivió su vida en ese ejemplo. Conocida en su comunidad como niña Carmen, muchos se encariñaron con su forma de ser y como siempre se mantuvo fiel a sí misma. Un personaje e individuo verdaderamente único, Carmen, una hija, hermana y madre, nunca será olvidada. Gracias por intentar siempre hacer lo mejor que pudiste, gracias por todas las formas en que has bendecido nuestras vidas y gracias por ser nuestra madre, nuestra familia y nuestra amiga. Con amor, descansa siempre en paz, y que dios te guarde en su presencia hasta que nos volvamos a encontrar.